El Desarrollo Personal, podemos establecerlo en tres etapas de gestión personal: Conocer mi Propósito Personal, Definir los Objetivos Personales y Alcanzar el Máximo Potencial.

Te invito a pensar en cada uno de ellos brevemente, para comprender su importancia:

Conocer el Propósito Personal:

¡Aquí es donde comienza la aventura!!! Conocer tu propósito personal es la llave para abrir tu potencial, para conocer tus prioridades y enfocarte, para desplegar tus alas y volar alto.

Necesitas conocer tus valores, como así también alinear tu sentir, pensar, decir y hacer frente a cada situación que se te presenta. Asimismo, vas descubrir tu singularidad, esas características que te hacen tan original que solo un propósito único puede llenarte el alma.

Cuando no nos disponemos a escuchar el propósito de Dios para nuestra vida, andamos dando vueltas como un hámster en su pecera. Perdemos tiempo. Nada nos motiva, o nos motivan cosas que luego descubrimos que no nos satisfacen plenamente. Tarde o temprano nos invade el aburrimiento, el desánimo, el sin sentido natural de la vida.

No te acomodes a lo llano que te propone el mundo… Si te animas a ser como un buscador de tesoros, si te atreves a bucear profundo con El Señor, te invito a perseverar en la mejor manera de encontrar tu propósito personal: sé consecuente con la oración, porque El Señor ya diseñó su Plan Maestro para que tu vida sea maravillosa.

Dice la Palabra de Dios en Jeremías 1:5 (NVI) 5 «Antes de formarte en el vientre, ya te había elegido; antes de que nacieras, ya te había apartado; te había nombrado profeta para las naciones».

Somos personas con propósito. No nacimos por error, ni estamos vivos por casualidad, sino por causalidad de nuestro Creador. Conocer tu propósito a través de la oración es la puerta de entrada al maravilloso plan del Señor para tu vida. Podemos ayudarte con este gran desafío…

Definir los Objetivos Personales:

Una vez que conozcas tu propósito personal, podrás definir tus objetivos personales. Éstos, son esos regalos especiales que alcanzarás con El Señor: debes hacer lo posible y El Señor hará lo imposible.

Existen tantas formas de lograr objetivos como personas diferentes. Sin embargo, para lograrlos con efectividad, existen pasos sencillos y probados para establecer tus objetivos con claridad.

Te invito a comenzar este proceso transformador haciendo tu lista de anhelos, tus sueños, esos que siempre quisiste lograr, esos que están grabados en tu corazón.

Escribe libremente, sin juzgarte, pensando qué te gustaría lograr si no pudieras fallar. Este es un momento introspectivo íntimo con El Señor. Necesitas tiempo para pensar, para soñar.

Esta lista debe incluir los diferentes espacios relevantes de tu existencia: el espiritual, el familiar, laboral, profesional, los que quieras incluir. Más adelante podrás convertirlos en objetivos.

Es oportuno recordarte que cada vez que no definas tus objetivos con El Señor, otras personas lo harán por vos y estarás siguiendo sus prioridades, viviendo sus vidas, en vez del camino que Jesucristo marcó para vos.

Los objetivos deben tener una serie de características y responder a ciertas preguntas básicas que los estructura.

Pero por sobre todas las cosas, deben importarte, para que te comprometas con tú gestión personal para lograrlos. Necesitarás una perseverancia extrema para sostenerlos en los momentos difíciles, cuando se angosta el camino. Logramos aquello que realmente nos importa, eso que nos compromete en lo más profundo de nuestro ser.

Alcanzar el Máximo Potencial:

Con el propósito definido en mente, en la confianza de que El Señor nos guía, avanzamos con determinación personal, sostenida con perseverancia. Estás trabajando en tus objetivos previamente establecidos, en los que te aplicas con inteligencia, con preparación y capacitación diaria. Bien. Sabemos que suele ser más fácil comenzar que continuar para avanzar, llegar y mantenerse en el hábito del logro.

Es así como cada conquista abre el espacio para un nuevo desafío. La vida es un constante fluir con El Señor.

Por ello, cada triunfo es una celebración de lo logrado y la antesala para pasar al siguiente nivel de desafío, lleno de experiencias para atravesar. De Gloria en Gloria, como en 2 Corintios 3:18 (RVR1960): 18 Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor. Es un camino de grandeza espiritual, el que nos propone El Señor.