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Colosenses 3:23 (NVI)

“Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo”. Colosenses 3:23 (NVI)

Sea que trabajemos en relación de dependencia o en forma independiente cuando encaramos una actividad por nuestra cuenta, necesitamos comprender que el Señor es el que nos guía a través del Espíritu Santo. Él es y tiene nuestra recompensa.

En ocasiones, nos distraemos en medio de las circunstancias y olvidamos de esta verdad. Esperamos y hasta desesperamos, por los ascensos, nombramientos o aumentos de sueldo. Incluso llegamos a desatender nuestras obligaciones por estar pendientes de las idas y vueltas que no están en nuestras manos.

Finalmente, si se demora la mejora que creemos merecer, o si no llega (porque puede ser que nunca te retribuyan en la medida en que esperas), nos enojamos, nos mal disponemos y corremos el riesgo de perder el buen nombre y reputación que alcanzamos hasta ese momento.

Es que los seres humanos nos somos infalibles. Nos equivocamos. Pero Dios, es Perfecto y ve nuestras obras, siempre. Por lo tanto, recordemos que en SU Tiempo (que puede no ser el nuestro), El Señor nos compensará abundantemente. Y aprovecho para aclarar, que tal vez no te compense tu jefe en el lugar donde trabajas. Sino, que posiblemente, otro jefe u otra empresa, pueda reconocer tus logros y compensarte por ellos.

Entonces: necesitamos enfocarnos en que los cristianos hacemos todo para nuestro jefe, Dios, el único que crea de la nada, y hace caminos donde no hay. Él organizará la llegada de la merecida recompensa en tiempo y forma.

Si estás atravesando esta situación, en la empresa donde trabajas, o en tu propia empresa, quiero sugerirte que escribas este versículo en un papel tamaño tarjeta personal: “Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo”. Colosenses 3:23 (NVI). Colocalo en tu billetera, o en tu porta cosméticos o en la caja donde guardas tus gafas. Debe ser un lugar al que tengas acceso frecuente. Así lees el versículo durante el día, y se impregna en tu mente, donde se está librando la batalla.

Confiemos en que afirmándonos en este versículo, tendremos fortaleza y buena voluntad para esmerarnos a pesar de las circunstancias. Realmente, he experimentado esta situación en varias ocasiones y puedo asegurar que es así. Las recompensas del Señor son tan maravillosas como inesperadas…

Honremos a Nuestro Rey, poniendo lo mejor de nosotros para que nuestro trabajo sea sobresaliente, aprovechando el “entrenamiento” que nos está dando aquí y ahora, precisamente en el lugar donde estamos disconformes, donde no somos reconocidos.

Finalmente, recordemos que al ser agradecidos, nos renovamos en el corazón, por ello, demos gracias “por todo y en todo”, aún en lo que no nos gusta, esperando en Él. Los cristianos no nos movemos por las circunstancias, sino por la fe en la Palabra de Dios. Por lo que, aunque todavía no veamos los resultados que esperamos, sabemos que el éxito está asegurado.

Gloria al Señor Jesucristo!

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