CUANDO TENIENDO MUCHO, la VIDA NO es lo que ESPERABAS

Cuánta esperanza me da que estés leyendo estas líneas. Ciertamente, la página más importante de todo este sitio web…

Muchos somos lo que íbamos por la vida como huérfanos, como mendigos, sin saber que somos Hijos del Dios Viviente, Todo Poderoso y Eterno, que nos reconcilia con EL a través de la Sangre del Santo Cordero, el Señor y Salvador Jesucristo.

Paradógicamente, muchos de los que hemos nacido muy bendecidos, dotados con salud, belleza, capacidad física e intelectual plena, incluso con un nivel de inteligencia superior a la media; que hemos logrado varios títulos profesionales y exitosas experiencias profesionales con ingresos abundantes, lejos de ser agradecidos, nos vanagloriamos en el éxito mundano. Nos perdemos en el éxito superficial…

Van pasando los años, y aún obteniendo logros en distintos aspectos de la vida, no logramos esa felicidad, esa tranquilidad, esa plenitud de la vida, supuestamente merecida por tantas ganancias y logros. En el fondo, no podemos experimentar la satisfacción de la prosperidad que nos rodea, en los variados aspectos de la vida.

Cuando teniendo mucho, la vida no es lo que esperabas, es porque estás ciego; estás distraído, rodeado de todo, lleno de la nada misma. Inmerso en tantas corridas pero insatisfecho en tu corazón. Este vacío lo experimentamos en los buenos tiempos, aunque es mucho peor en los malos tiempos, claro está.

Estamos sin posibilidades de relacionarnos con Dios, nuestro Creador, nuestra fuente de VIDA y de contentamiento; nuestro escudo, nuestra roca firme frente a toda circunstancia. Entonces, sin una relación diaria e íntima con el Creador, te sobrecoge la frustración, el sin sentido propio de la vida. Es algo así como si tuvieras el auto alta gama soñado, hermoso, brillante, último modelo… pero que no pudieras cargarle combustible. O si tu increíble dispositivo inteligente de última generación, no tuviera batería. Simplemente, no funcionan.

Pero, Atención! si esto te decepciona, hay algo aún peor: un auto o un celular son solo materiales, elementos físicos, sin vida. En cambio los seres humanos somos tripartitos, hechos a semejanza de Dios, como asegura la Biblia en Génesis 5:1 (RVR 1960): “Este es el libro de las generaciones de Adán. El día en que creó Dios al hombre, a semejanza de Dios lo hizo”.

Los seres humanos tenemos cuerpo, alma y espíritu. Cuando partimos, solo muere el cuerpo. Pero el alma y el espíritu van al Señor para comenzar a vivir la verdadera vida, la vida eterna. Para que esto suceda,-que vivamos la vida eterna-, es imprescindible nacer de nuevo, recibiendo al Señor Jesucristo.

Te estarás preguntando: ¿Cómo puedo nacer de nuevo? Digo: es muy probable que hayas nacido en la fecha y la hora que figura en tu partida de nacimiento. Sin embargo, necesitás volver a nacer como indica claramente la Palabra de Dios en Juan 3:5 (RVR1960), cuando Nicodemo visitó a Jesús de noche: “Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”.

COMENCEMOS por el PRINCIPIO

El primer paso es que recibas a Jesucristo para nacer de nuevo. Al ser tripartitos, pasarás al siguiente nivel en el plano físico, álmico y espiritual, porque la segunda parte de tu vida (D.C.) será milagrosamente superior a la primera (A.C.).

Dice la Palabra de Dios, “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él”, como está escrito en Juan 3:16-17.

Si aún no recibiste al Señor Jesucristo, como Tu Señor y Salvador, te invito a que lo hagas ahora mismo. Este es el momento y la hora dice la Biblia en 2 Corintios 6:2: “Pues Dios dice: «En el momento preciso, te oí. En el día de salvación te ayudé». Efectivamente, el «momento preciso» es ahora. Hoy es el día de salvación”. (NTV).

Aprovecha este momento único de renacimiento en el cuerpo, el alma y el espíritu! No dejes pasar esta oportunidad!

RECIBE al SEÑOR JESUCRISTO

Sabemos que “… en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”, según Hechos 4:12. Asimismo, el Señor Jesucristo dijo en Juan 14:6 (NVI), “Yo soy el camino, la verdad y la vida —le contestó Jesús—. Nadie llega al Padre sino por mí”.

Esta certeza me anima a acompañarte para que recibas lo mejor de Dios para tu vida. Dice la Biblia: “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”, tal como asegura la Palabra en Romanos 10:9-10.

Este es Tu Gran Momento!! Si crees que Jesucristo es el Hijo de Dios, por favor incliná tu cabeza y repetí conmigo la siguiente oración con voz audible:

“Dios Padre, con todo mi corazón, con toda mi alma y con toda mi mente, te doy gracias porque estás abriendo mi entendimiento espiritual en este día. Reconozco que soy un pecador y me arrepiento. Necesito nacer de nuevo para tener una relación verdadera con vos, Padre. Señor Jesucristo, Hoy confieso con mi boca y creo en mi corazón que sos el Hijo de Dios, que moriste en la Cruz para pagar con Tu Sangre, el precio de mi pecado, dándome Tu Salvación y Vida Eterna, restaurando mi relación con Dios. Por esto, Señor Jesucristo, te recibo como mi Salvador y como el Señor de mi vida. Te pido que me dirijas con Tu Espíritu Santo, para que esta segunda etapa de mi vida, sea milagrosamente superior a la primera. Gracias Dios Padre por recibirme y anotarme en el Libro de la Vida. En el nombre de mi Señor y Salvador Jesucristo, Amén!

TU NUEVA VIDA EN CRISTO

Si hiciste esta oración con arrepentimiento sincero, ¡hay fiesta en el Cielo! Como dice la Palabra en Lucas 15:7 (NTV) “De la misma manera, ¡hay más alegría en el Cielo por un pecador perdido que se arrepiente y regresa a Dios, que por noventa y nueve justos que no se extraviaron!

¡Felicitaciones! Tu nueva vida es motivo de celebración en el Cielo!! La decisión que acabas de tomar tiene efectos en esta vida pasajera y en la vida eterna.

Mientras vivió en la Tierra, Jesús dijo: “De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna” (Juan 6:47 NVI). Y agregó el Señor en Juan 10:10-11 (NVI), que “El ladrón (el maligno) no viene más que a robar, matar y destruir; Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas”.

A partir de ahora, el Señor y Salvador Jesucristo mora en tu espíritu a través del Espíritu Santo. Estás sellado para comenzar este nuevo camino, recibiendo el fruto del Espíritu Santo.

Nuevamente te felicito, y te animo a que comiences a congregarte en una iglesia Cristo céntrica. Podés visitar el siguiente link para mayor orientación: Links Interesantes.

También, me gustaría que me escribas para que ore por tu nueva vida en Cristo. El Señor te va a sorprender… en este nuevo tiempo, lleno de desafíos.

¡Te bendigo!